Colombia, paraíso exportador perdido

Resulta evidente el pobre desempeño de la política de promoción y diversificación de las exportaciones colombianas.

Hace 25 años, el gobierno de César Gaviria decidió escindir a Proexpo –Fondo anexo al Banco de la República, creado por el Decreto-Ley 444 de 1967– y reemplazarlo por tres entidades: Proexport, encargado de la promoción de exportaciones no tradicionales; Bancoldex, concebido para financiar a los exportadores colombianos, y Fiducoldex establecido como un ente fiduciario para el manejo administrativo y financiero de las utilidades y los activos recibidos del antiguo Proexpo, sumados al 25 por ciento de las acciones de Bancoldex. A finales del 2014, Procolombia reemplazó a Proexport, con el objetivo de fomentar la inversión extranjera, el turismo, la marca país y las compañías exportadoras.

Al examinar el comportamiento exportador del país desde 1992, vemos con preocupación la pérdida de participación en la economía de las exportaciones no tradicionales, es decir, aquellas distintas de petróleo y sus derivados, carbón, oro, ferroníquel, café y banano. En efecto, las exportaciones no tradicionales pasaron de 4.367 millones de dólares en 1992 a 11.347 millones de dólares en el 2016, lo cual arroja un crecimiento de 160 por ciento en 25 años. No obstante, la participación de las exportaciones no tradicionales en el PIB se descolgó del 8 por ciento al 4 por ciento entre 1992 y 2016. Es más, la participación de las exportaciones no tradicionales en las exportaciones totales de Colombia se redujo de 56 por ciento a 36 por ciento.

En los últimos 25 años, de acuerdo con Confecámaras, el sector exportador colombiano, medido por productos y empresas exportadoras, se encuentra estancado. En efecto, el sector externo del país sigue concentrado en un puñado de exportaciones y empresas, dado que 10 productos y 47 compañías explican las dos terceras partes del total exportado. Del millón trescientas mil empresas registradas en el país, apenas 3.375 exportaron de manera constante en los últimos cinco años.

Ahora bien, la medición de la participación de las exportaciones en el PIB que hace el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial 2017-2018, nos ubica en el puesto 124 entre 137 países, en contraste con México (60), Chile (91) y Perú (98). Así, pues, Colombia tiene la peor calificación exportadora de Latinoamérica, después de Venezuela (132) y Brasil (127).

Resulta evidente el pobre desempeño de la política de promoción y diversificación de las exportaciones colombianas. Las razones más recientes de esta calamidad exportadora son claras. De acuerdo con la Contraloría General de la República, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo no tiene un plan exportador estructurado de largo aliento.
A finales de la década de los 90, el gobierno del presidente Andrés Pastrana Arango contaba con un instrumento para el fortalecimiento de las exportaciones e inserción en los mercados externos, denominado Plan Estratégico Exportador 1999-2009, el cual no fue renovado por la presente administración, que, inexplicablemente, desperdició dos mandatos para hacerlo. Será, entonces, menester esperar el nuevo gobierno.

¡Las exportaciones son como el amanecer, si esperas demasiado, se pierden!